• ¿Y si se trata de algo mas que orar para que Dios nos entregue "perfectos"? ¿Y si se trata de ser valientes y enfrentar los retos? ¿Y si no es un cuento de hadas, y es de aventuras? ¿Que tal si se trata de luchar contra los monstruos y no de esperar a que se vayan? ¿Y si se tratase de aceptarnos y ayudarnos para aprender y ser mas fuertes en el futuro? ¿Y si la formula de Dios para nosotros es diferente al "average"?
  • Mientras, sigo orando y esperando, que Dios contestara en algún momento, de alguna manera.

Recuerdo

Hoy recordé mi antiguo hogar, la rutina y mis labores. Recordé como me Levante ese día, dispuesto a cumplir con mi rutina. Sin esperanzas. Con nada de ganas. Pensaba que moriría allí, pescando. Día tras día, pescando. Esa seria mi tumba. También recuerdo cuando salí de mi hogar, como veía a los demás, como les hablaba. Recuerdo cuando me metí en la barca con la mente en si saldríamos de la mala racha de pesca, no nos iba bien en aquel entonces. Pero el recuerdo se vuelve grato al pensar en ese consejo poco coherente que escuche de tu voz: lanza la red hacia el otro lado… Aun me río cuando pienso que ese extraño nos quería dar lecciones de pesca. Algo en mi salto en aquel momento. Una chispa de fe y esperanza empezaba a encender mi corazón. Y lo hicimos. Para nuestra sorpresa resulto. ¡Que sorpresa ver tantos peces! Hasta me preocupo que la pobre barca cediera a tanto peso. Al llegar a la orilla estabas tu, el loco del consejo absurdo, el amante de mi vida, mi maestro. Mi Salvador. Con esos ojos firmes que me miraban y me decían “sígueme” y para cuando lo decías salte a responder sin saber de que se trataba. Al parecer el loco era yo por tan prematura respuesta. Pero es que algo en mi decía que si sin dudar. Y aquí estoy. Recuerdo mi pasado y puedo decir con certeza que eres mi hogar, mi lugar ideal. Pienso en como veia a los demas antes y pienso en lo ciego que estaba, aun cuando veia. Pienso en esa vida desesperanzada que tenia y que no se compara nunca a lo que siento hoy… Y aunque aun no entiendo algunas cosas esa llama que empezó con un consejo absurdo ahora quema mi corazón. Te sigo. Sigo al loco de la orilla. Sigo a mi Señor. Tu, mi Señor.

De vuelta a casa

¿Cuando fue la ultima vez que sentiste esa sensación de hijo prodigo? ¿Cuando fue la ultima vez que te sentiste perdido en ti?

Esas preguntas me parecen familiares hoy, con toda honestidad. Es ese momento en el que sientes perder el norte y que todo pesa, hasta uno mismo para los demas. Me veo ente planes y cosas que no puedo manejar solo y recuerdo que Dios me las puso en las manos con una cláusula: “sin mi no vas a poder”. Me detengo una vez mas para reconocer que soy imperfecto, que sigo siendo un niño perdido en el bosque cuando suelto su mano, cuando olvido que el sabe hacia donde vamos y que me debo dejar llevar por Él para poder salir de allí.

Me detengo, abro los ojos, seco mis lagrimas, tomo su mano y recuerdo que Él me esta llevando de nuevo a casa.

Conclusiones sobre mi, hechas por mi

  • Diré esto sin intención de ofender, esta dirigido a nadie en especifico, solo quería dar algunos datos sobre mi...
  • Soy "peleon" incluso conmigo mismo, solo escúchame y dejame loco. Soy despistado, olvido llamar y buscar a la gente, no lo hago de mala manera, perdón si lo hago (me puedes halar la Oreja en confianza). En ocasiones soy sentimental, si no toleras o no manejas bien el emocionalismo solo dilo y no molesto. Soy analítico, si no reaccionas a algo importante que te diga (que requiera reaccion) posiblemente me pasen 1,000,000 de razones por la cabeza de porque no reaccionas... Y descartar un millón de razones toma un poco de tiempo, so, una reacción, por mas sencilla que sea, no viene mal (al menos prefiero eso a nada). Tiendo a confrontar las cosas, no te sientas acusado ni hostigado que no es esa mi intencion, lo hago porque me gusta solucionar los problemas con los que quiero. A veces se me olvida escuchar, si alguna vez no lo hago, recuérdamelo, no me va a molestar. Soy torpe, la paciencia se agradece mucho. Se me hace dificil retomar las cosas a su punto original, por eso, despues que tengo algun problema o situación con alguien se me hace dificil volver a hablarle normal. Soy un gran tipo (no lo digo de manera ostentosa) y puedo ser un buen amigo (aunque falle en ocasiones). No temo a reconocer mis faltas pero reconozco que tengo grandes virtudes que pueden sobrepasar mis defectos. No es bochornoso para mi decir esto, ni me hace menos, al fin y al cabo, no pienso quedarme con los defectos para siempre. Solo me interesa ser honesto de una vez y por todas... Y ser honesto es una gran (y buena) virtud. : )
  • Hay veces en las que solo hay que detenerse, callar y observar. Todo habla, todo dice algo, aun las cosas mas pequeñas. A Dios gracias por recordarme que tengo que debo dejar de correr, porque caminando disfruto y aprendo mas.

Corazón de la Mar

Hoy el día promete, pensé al abrir los ojos hoy.

La barca aparenta estar tranquila, y aunque ayer aparentaba estar turbia esta mañana no fue así, aunque luego no lo fuese. Soy marinero, hace mucho. De corazón no tanto tiempo. Mis padres, desde que era chico estaban sumergidos en el mar, ocupados en el oficio que se les puso en las manos con tanto amor, amor que yo no entendía en aquel entonces. 

En aquellos momentos la tierra y sus oficios me parecían mas prometedores, aunque en el fondo siempre supe que fui creado para estar en el mar. Lo intente, muchas veces, al pisar tierra encontraba tanto que hacer que pensaba que podía huir de la “inestable e incierta” mar. No fue así. 

Un día me mire, y vi lo que había logrado alcanzar hasta aquel punto, trabajando en la superficie. Había logrado nada. Todo lo que pensaba haber hecho bien, todos mis esfuerzos, todo lo que parecía exitoso era nada. ¿Y qué hacer?

Todo ese tiempo perdido en lo que parecía estable y duradero. Mi confianza en mis esfuerzos hechos añicos. Todo indicaba que ese no era mi lugar.  No es menos cierto que todo, al fin y al cabo, le pertenece al mar. Tenia que volver allá.

En el proceso de entrar en mi  barca nuevamente decidí hacer algo que no había hecho antes. Me propuse enamorarme del mar. En aquel muelle, por muchas tardes observe el mar, su majestad y poderío. Y no paso mucho tiempo para que experimentara su vaivén, su profundidad, calor y hermosura, por primera vez había entendido de que se trataba.  No era la aparente estabilidad ni la facilidad de obtener lo que quisiese o lo que necesitaba. En realidad necesitaba vivir de verdad, fuese como fuese la vida. Soltando todo y dando el control al tiempo y a los marullos. Necesitaba estar en donde mi corazón fue creado. En el mar.

Ya en la barca, experimente de nuevo todo lo que involucraba estar en aquel lugar: el sustento, los temores, el rumbo y todo lo demás, y fui (y voy) superando cada una de estas cosas. Amo el mar, sin duda, pero estos días he pasado por algo a lo que le temo aún; las tormentas. Aunque he sobrevivido a otras, mientras mas profundizo en el mar, mas fuertes son, esta vez no es la excepción. 

Veo esta tormenta y pienso si podría estar en un lugar mejor, menos peligroso y arriesgado. Pienso en todo en realidad. Incluso, pasa por mi mente volver a tierra firme. Pero mi corazón grita: Persiste. Mi alma me hace sentir que estoy hecho para esto, aunque sienta miedo, aunque quiera retroceder. Mi mente busca un lugar firme y todo en mî dice que confíe, que descanse, que tengo todo lo que necesito para estar en donde estoy. 

Hoy el día promete. Pero no porque estará menos agitado o porque la tormenta se haya disipado. Sigo estando frente a esa gran tormenta y mi barca va hacia  allá. El día promete porque a medida que me vaya adentrando allá voy e iré recordando que para esto fui creado, que mi corazón aunque tema en ocasiones, sabe que esta en su hogar; y yo, frente e este gran mar y frente a esta temible tormenta estoy seguro que saldré victorioso y mientras mas me adentre al majestuoso mar mas perteneceré al él.

Este es mi lugar, esta es mi tormenta. 

Este día promete, sin duda.